A satirical color-saturated essay ::Martin Parr::

Martin Parr is a chronicler of our age. In the face of the constantly growing flood of images released by the media, his photographs offer us the opportunity to see the world from his unique perspective.

At first glance, his photographs seem exaggerated or even grotesque. The motifs he chooses are strange, the colours are garish and the perspectives are unusual. Parr’s term for the overwhelming power of published images is “propaganda”. He counters this propaganda with his own chosen weapons: criticism, seduction and humour. As a result, his photographs are original and entertaining, accessible and understandable. But at the same time they show us in a penetrating way how we live, how we present ourselves to others, and what we value.

Leisure, consumption and communication are the concepts that this British photographer has been researching for several decades now on his worldwide travels. In the process, he examines national characteristics and international phenomena to find out how valid they are as symbols that will help future generations to understand our cultural peculiarities. Parr enables us to see things that have seemed familiar to us in a completely new way. In this way he creates his own image of society, which allows us to combine an analysis of the visible signs of globalisation with unusual visual experiences. In his photos, Parr juxtaposes specific images with universal ones without resolving the contradictions. Individual characteristics are accepted and eccentricities are treasured.

The themes Parr selects and his inimitable treatment of them set him apart as a photographer whose work involves the creation of extensive series. Part of his unusual strategy is to present and publish the same photos in the context of art photography, in exhibitions and in art books, as well as in the related fields of advertising and journalism. In this way, he transcends the traditional separation of the different types of photography. Thanks to this integrative approach, as well as his style and his choice of themes, he has long served as a model for the younger generation of photographers.

Martin Parr sensitises our subconscious – and once we’ve seen his photographs, we keep on discovering these images over and over again in our daily lives and recognising ourselves within them. The humour in these photographs makes us laugh at ourselves, with a sense of recognition and release.

Thomas Weski.

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La proximidad de la Epifanía nos ofrece la oportunidad de trasladarnos en el tiempo, 1900, en el espacio, un restaurante en Belén y en el arte, la fotografía de un mural de los Reyes Magos, para redescubrir la figura de Martin Parr.

La instantánea que hemos recuperado de Parr refleja a la perfección su modo de entender la vida y, de paso, las preocupaciones que siempre han acechado su cabeza. Todo ello, eso sí, sin perder la ironía, cualidad muy definitoria de su persona. Sus Majestades de Oriente, inmortalizados en este restaurante, aparecieron en una recopilación denominada «Small World: A Global Photographic Project» (1987-1994), dedicada al turismo mundial. En esa serie Parr plasma lo inquietante que le resulta el nacimiento de un lenguaje de consumo internacional sin perder el que es uno de los referentes de su obra: lo social.

«Crea su propia imagen de la sociedad»

De hecho, así lo manifiesta el profesor Thomas Weski en la descripción sobre su trabajo en su página oficial: «El ocio, el consumo y la comunicación son los conceptos que este fotógrafo británico ha estado investigando durante décadas en sus viajes por el mundo. Durante el proceso, también ha examinado las características nacionales e internacionales de estos fenómenos para tratar de encontrar cómo de válidos son como símbolos que ayudarán a futuras generaciones a comprender las peculiaridades culturales. Parr nos ayuda así a ver las cosas que nos son familiares de una forma radicalmente nueva. Él crea su propia imagen de la sociedad, lo que nos permite combinar lo propio de un sociedad globalizada con nuevas experiencias».

Miembro de la agencia Magnum desde el año 1994, este artista británico nacido en Epsom (Surrey, 1952) estudió la que sería su profesión en la Escuela Politécnica de Manchester (1970-1973) aunque su inmersión en este campo fue de la mano de su abuelo y desde muy temprano desarrolló el interés por la fotografía de documentación social. Esta especialidad comienza a desarrollarla en Reino Unido, donde retrata la evolución de la sociedad británica rozando, en algunos momentos según los más críticos, lo impertinente. Así, en los años 70 un joven Parr da forma a trabajos como «Home Sweet Home», «Love Cubes», o «June Street», en los que la familia, las casas obreras y en definitiva, lo cotidiano, son los absolutos protagonistas.

La evolución de su obra

Pero si hay un trabajo que hay que mencionar, por lo que supone para su carrera, ese es «The Last Resort» (1986). En él capta a la clase obrera británica durante sus vacaciones en Brighton Beach pero esta vez lo hace de una forma innovadora, dando el salto al color. Es más, tal ycomo se afirma en «Paris Voice» con motivo de una exposición que se realizó sobre su obra en la capital francesa, lo que también destaca de aquel trabajo es una visión que está muy lejos de los fotógrafos humanistas que dominaban el género entonces. Prueba de ello son las palabras de otro ilustre fotógrafo, Henri Cartier-Bresson, cuando vio una exposición de Parr: «Usted es de un planeta completamente diferente al mio».

Por su parte, Parr tiene claro cuál es el objetivo que reside detrás de sus imágenes: «Con la fotografía me gusta crear la ficción de la realidad. Trato de hacer esto tomando el prejuicio natural de la sociedad y le intento dar un giro».

De él dicen, además, que si bien destaca el sentido del humor con el que refleja la vida, también puede, tal y como hacen sus fotografías, ser «brutalmente franco»: «Creo que la energía y la pasión que tienes cuando empiezas es difícil de igualar. Todavía disfruto trabajando, pero una de las razones por la que me he decidido a probar nuevos retos es el de no quedarme parado, rancio».

Dicho y hecho. El fotógrafo -premiado, entre otros, con galardones como el Erich Salomon (2006), o el Baume et Mercier, (PhotoEspaña, 2008) – se ha sumergido en nuevos campos como la fotografía de moda o incluso en la grabación de cortos.

Para conocer más su técnica podemos adentrarnos en la publicación de la agencia Magnum, «Hojas de Contacto». En este libro podemos ver el trabajo sin pulir tanto de Parr como de otros grandes fotógrafos y cómo éste evoluciona hasta dar con la que será la fotografía final.

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